Solteros vs Casados
Unos aseguran que viven más y los otros que lo hacen de forma más intensa. La verdad es que los solteros envidian la estabilidad de los casados y éstos las noches locas de los que pasaron de compromisos. ¿Qué hay de falso y de cierto en todos los mitos sobre la soltería y el matrimonio?
Pongamos un ejemplo, el caso de dos amigos, Javier y David. Javier vive con su novia, Sara, a la que adora. Se les ve felices. Hay noches que David, que es soltero por convicción (bueno, él dice que está firmemente comprometido con la poligamia), no puede evitar pensar en lo cómodo que sería despertarse a la mañana siguiente sin resaca al lado de una mujer como Sara. Se da la excusa de que él nunca ha encontrado a su Sara y que no se ha querido conformar.
El único compromiso que tiene es el que ha adquirido con su libertad. En cambio, Javier a veces se queda viendo una comedia romántica de las que le encantan a Sara y recuerda con añoranza el bullicio de la discoteca en la que ahora, previsiblemente, estará brincando su mejor amigo. Cada uno ha escogido una opción de vida, con la que se siente cómodo pero, en momentos concretos, es fácil jugar al: "¿qué hubiera sido de mi vida si hubiera tomado otra decisión?". Después, cada uno vuelve a su lugar, a su papel y defiende hasta la muerte las elecciones que ha tomado. Y ello nos lleva a un sempiterno debate entre qué es mejor: si tener pareja o estar solo. He aquí la verdad sobre los argumentos a los que solteros y casados suelen recurrir cuando se trata de defender su posición.
Pongamos un ejemplo, el caso de dos amigos, Javier y David. Javier vive con su novia, Sara, a la que adora. Se les ve felices. Hay noches que David, que es soltero por convicción (bueno, él dice que está firmemente comprometido con la poligamia), no puede evitar pensar en lo cómodo que sería despertarse a la mañana siguiente sin resaca al lado de una mujer como Sara. Se da la excusa de que él nunca ha encontrado a su Sara y que no se ha querido conformar.
El único compromiso que tiene es el que ha adquirido con su libertad. En cambio, Javier a veces se queda viendo una comedia romántica de las que le encantan a Sara y recuerda con añoranza el bullicio de la discoteca en la que ahora, previsiblemente, estará brincando su mejor amigo. Cada uno ha escogido una opción de vida, con la que se siente cómodo pero, en momentos concretos, es fácil jugar al: "¿qué hubiera sido de mi vida si hubiera tomado otra decisión?". Después, cada uno vuelve a su lugar, a su papel y defiende hasta la muerte las elecciones que ha tomado. Y ello nos lleva a un sempiterno debate entre qué es mejor: si tener pareja o estar solo. He aquí la verdad sobre los argumentos a los que solteros y casados suelen recurrir cuando se trata de defender su posición.
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